El objetivo principal de los libros es
transmitir conocimiento, educar y entretener a las personas; en pocas palabras,
que sean leídos entonces… ¿Para qué sirve un libro que no se puede leer a
simple vista?
En 2007 fue publicado por el
departamento de nanotecnología de la Universidad Simon Fraser, Canadá, Teeny
Ted from Turnip Town, el libro más pequeño de la historia. Se
trata de un ejemplar de silicio pulido que mide apenas 70 micrómetros (instrumento
de medida que equivale a 0.000001 metros) por 100 micrómetros; para que
se den una idea, es más pequeño que el diámetro de un cabello humano.
Su lectura no requiere de una lupa, sino
microscopios electrónicos de barrido. Fue diseñado por 2 hermanos, Malcolm
Douglas Chaplin (escritor) y Robert Chaplin (científico) quienes
decidieron publicar un cuento infantil de unas 30 páginas empleando tecnología
desarrollada para el mundo de los microchips.
La historia narra las aventuras de un
diminuto cerdito llamado Teeny Ted que vive en el ficticio pueblo de Turnip
Town, mientras sigue su camino hasta ganar la feria de verduras más
importante del condado.
El libro no está a la venta en librerías,
de hecho, se encuentra resguardado en una caja fuerte del laboratorio donde fue
creado, y solamente puede leerse mediante instrumentos altamente especializados.
El objetivo de esta obra fue el de demostrar el potencial de la nanotecnología
aplicada al arte y la comunicación.
Y aunque no se encuentre a la venta, el libro
sí cuenta con su copyright y un lugar reservado en el Guinness World
Records (Leer más…).
Samantha Aguilar
