lunes, 21 de abril de 2014

HIKIKOMORI: Aislamiento extremo


Se trata de un término japonés que se refiere al fenómeno social en donde las personas escogen abandonar la vida social debido a la presión escolar y a la incapacidad de hablar con sus familiares. Literalmente Hikikomori significa "apartarse, estar recluido y aislamiento social agudo".

Generalmente, esta “enfermedad” se presenta en hombre jóvenes quienes al acabar sus estudios no quieren enfrentarse al duro y competitivo mercado laboral, por lo que deciden aislarse para evitar así cualquier presión exterior, encerrándose en sus dormitorios o en alguna otra habitación de la casa de sus padres durante un largo periodo de tiempo, convirtiéndose así en modernos ermitaños.

En muchos casos, alternar su ritmo al dormir por el día y pasar la noche frente a una pantalla (computadora, videojuegos, televisión o algún gadget con acceso a Internet), siendo esto su único contacto con el exterior. Sin embargo, existen casos aún más extremos en donde la persona no realiza ningún tipo de actividad de interacción social.

"… gradualmente, comencé a tenerle miedo a salir y a temer conocer a gente. Fue entonces cuando ya no pude salir de mi casa".
(Hide, un hikikimori)

Dentro de las creencias japonesas, un hikikomori es considerado un problema interno de la familia, por lo que los padres tardan mucho tiempo en decidirse a buscar ayuda psicológica; además que tienen la esperanza de que sus hijos resuelvan por sí solos sus problemas y decidan regresar a ser parte de la sociedad. Por otra parte, muchas personas no saben cómo lidiar con ellos por lo que suelen simplemente esperar a que ocurra algún cambio.

Mientras más tiempo pasa un hikikomori aislado, se vuelve más consciente de su fracaso social y pierden tanto la autoestima como la confianza que se tenían, provocando que la perspectiva de dejar la casa se convierta en algo aterrador.

Generalmente el tiempo de reclusión de un hikikomori ronda los 4 años, por lo que el reintegrase a la sociedad, les resulta muy complicado ya que durante este tiempo han perdido sus habilidades sociales.

En cuanto al tratamiento, existen 2 puntos de vista pero ambas coinciden en que es necesaria la ayuda de un profesional:
Japonés.- Los expertos sugieren que los padres mantengan contacto pero sin invadir su espacio e intenten, poco a poco, reincorporarlo a la sociedad.
Occidente.- Piensan que es necesario mantener una postura firme y actuar directamente, es decir, forzar al hijo a salir de su aislamiento.

Actualmente, se calculan 1 millón de personas que padecen esta enfermedad en Japón por lo que el Ministerio de Salud ha abierto un centro de rehabilitación especializado en tratarlo.


Samantha Aguilar

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