El cerebro humano es el órgano más complejo y extraordinario del cuerpo, y es que una de sus maravillas es que NUNCA deja de aprender. Incluso en este preciso momento mientras lees, tu actividad cerebral está modificando conexiones, reforzando circuitos y creando nuevas vías de comunicación entre neuronas. Eso mismo es la neuroplasticidad.
La neuroplasticidad, también llamada plasticidad cerebral, es la habilidad del sistema nervioso para modificar su estructura y funcionamiento ante nuevos estímulos, aprendizajes o tras una lesión; además, opera en múltiples niveles: desde cambios microscópicos en las conexiones sinápticas (puntos de contacto y comunicación entre las neuronas que permiten transmitir información en el sistema nervioso) hasta reorganizaciones masivas de áreas cerebrales completas.
La neuroplasticidad permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas; por lo que la plasticidad neuronal representa la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse.
Durante mucho tiempo la idea de la regeneración neuronal en el cerebro adulto era inimaginable, de hecho, los científicos creían que las neuronas morían y no eran reemplazadas por otras nuevas. Recientes investigaciones han demostrado que, durante toda la vida, el ser humano mantiene la capacidad de generar nuevas neuronas y modificar las existentes; eso sí, aunque la plasticidad ocurre durante toda la vida, ciertos tipos de cambios son más predominantes en edades específicas.
Resumiendo, la neuroplasticidad es la capacidad biológica innata que tienen nuestras neuronas y redes neuronales para cambiar sus conexiones y función en respuesta a nueva información, desarrollo, estimulación sensorial o daño cerebral; permitiéndonos remodelar la forma en que nos comportamos, pensamos y recordamos.
Samantha Aguilar



.jpg)

.jpg)
