Actualmente la frecuencia de
afinación estándar es “La 440 Hz”, establecida en 1955. Sin embargo,
antes de esto, la frecuencia de afinación variaba significativamente.
Durante siglos no existió un estándar
único; la afinación dependía de cada ciudad, teatro e incluso constructor de instrumentos,
por ejemplo: el órgano de Halberstadt (1361) estaba cerca de los 505.8
Hz, la música de Bach rondaba los 480 Hz, y en el periodo
barroco se usaba habitualmente el La a 415 Hz, lo que hacía que
la música sonara un poco más grave que la que escuchamos hoy.
En 1619, Michael Praetorius
(1571-1621) sugirió que una afinación adecuada para La sería 424.2 Hz
debido a que estándares de afinación más altos provocaba que se
rompieran las cuerdas más delgadas del violín, que en esa época se hacían con
intestinos o tripas de animales.
El gobierno francés dictó una ley
el 16 de febrero de 1859 en el que establecía el La 435 Hz. Este
fue el primer intento de estandarizar la afinación y fue conocido como el “diapasón
normal”.
En 1917 en los Estados Unidos el La
440 Hz era casi el tono patrón más extendido, mientras que en la mayoría de
los países de Europa rondaba los 435 Hz, aunque había variaciones de
este dependiendo de los países y las orquestas consideradas.
En 1939 una conferencia internacional en
Londres recomendó adoptar el afinar La musical a 440 Hertzios por
motivos de practicidad técnica para la radio, la grabación y la fabricación
masiva de instrumentos. En 1955, la Organización Internacional de
Normalización (ISO) lo ratificó oficialmente como el estándar global
(norma ISO 16).
Hoy en día, algunas corrientes musicales
experimentales apoyan el volver a frecuencias más bajas, como los 432 Hz,
ya que opinan que proporcionan una mayor sensación de calma y armonía.
Samantha Aguilar






