De
entre los más célebres charlatanes de la historia, destaca el conde Alessandro di Cagliostro, quien ni era
conde, ni se llamaba Alessandro ni su familia era la de los Cagliostro.
Nacido
a mediados del siglo XVIII (2 de junio de 1743), Giuseppe Balsamo quien luego fue conocido como el conde de Cagliostro nació en Palermo en
una familia pobre, aunque esta identificación no es segura ya que era lo que él
contaba, aseguraba que había nacido en el seno de una familia noble pero le
habían abandonado en otra isla, además que su nombre Giuseppe Balsamo procede de testimonios poco dignos de crédito.
Su
madre hizo que ingresara por su bien en el seminario San Roque de Palermo, de
donde se fugó, y luego en el convento de la Misericordia en Caltagirone, cuyo
boticario le proporcionó sus remedios farmacéuticos para después ser echado por
insolente. En 1764 tuvo que huir de Palermo luego de engañar a un comerciante
de joyas vendiéndole el mapa de un falso tesoro.
Un
año después llegó a Malta logrando acceder a la Orden de los Caballeros de San
Juan con la reputación de ser un gran médico, gracias a lo que aprendió del
boticario burlado, tras darse a conocer en Nápoles, se asentó en Roma, ciudad en la que conoció a Lorenza Feliciani quien sería su esposa
y compañera de estafas. Con ella a su lado, se dedicó a embaucar a los viajeros
que llegaban a la ciudad, vendiéndoles pociones amorosas y amuletos “egipcios”.
Así recorrieron Europa, en París fue recibido con los brazos abiertos ya que
venía supuestamente recomendado como médico personal de Benjamin Franklin.
En
1776 llegaron a Londres y fue allí donde creó el personaje del conde Alessandro di Cagliostro, un sanador
llegado de Egipto. Se ganó a todo el mundo con sus trucos de magia, sus pomadas
curativas y sus 2 costosos elixires de la juventud, uno detenía el envejecimiento
mientras que el otro rejuvenecía un cuarto de siglo.
A Cagliostro se le atribuye la
cofundación de la masonería egipcia a principios de la década de 1780, el rito
egipcio se hizo sumamente popular en Francia, donde Cagliostro se hizo muy famoso entre la nobleza. En 1785, todo se
vino abajo al ser vinculado en un caso en el que un estafador convenció a un
cardenal de que comprara un collar de diamantes sumamente caro en nombre de María Antonieta, Cagliostro fue arrestado y encarcelado en la Bastilla 9 meses, sin
embargo en el juicio no se pudo probar su participación en la estafa.
Después
de ser liberado, un ladrón de Londres lo acusó públicamente de ser Giuseppe Balsamo, relatando todos sus
delitos y estafas, por supuesto que Cagliostro
refutó dicha acusación. En 1789 regresó a Roma e intentó ganarse la vida con
sus habilidades sin embargo la Inquisición volvió a tenerlo en la mira y fue arrestado
ese diciembre, y condenado a muerte ya como Giuseppe Balsamo, por los crímenes de masonería, herejía y magia sin
embargo, el Papa cambió la sentencia a cadena perpetua por lo que Cagliostro fue enviado a la Fortaleza
de San Leo en el norte de Italia. Murió allí el 26 de agosto de 1795, a la edad
de 52 años.
Samantha Aguilar