Se trata de un macizo situado en los Montes de Gagra en la República de Abjasia (al sureste de Rusia y al noroeste de Georgia) y tiene una profundidad de 2.212 metros, es una entrada vertical a un mundo donde la luz del Sol nunca llega.
La Cueva Verióvkina es una de las 2 únicas cuevas del mundo denominadas “superprofundas”. Ambas pertenecen a esa categoría porque superan los 2 km de profundidad.
Fue descubierta en 1968 por espeleólogos rusos, sin embargo, permaneció relativamente inexplorada durante décadas hasta la década del 2000, que las expediciones se retomaron y se pudo revelar su verdadera profundidad. La cueva es un laberinto de pozos verticales, caídas libres mortales y pasajes claustrofóbicos; por lo que cada sección tuvo que ser meticulosamente cartografiada, obligando a los espeleólogos a descender cientos de metros en la oscuridad para luego emprender peligrosos ascensos hasta la superficie.
Si estar a varios kilómetros bajo tierra no fuera lo suficientemente peligroso, la cueva sufre de inundaciones repentinas, lo que la convierte en una trampa mortal; de hecho, en 2018, un buzo ruso fue hallado en el fondo, atrapado por una de estas inundaciones.
Explorar la cueva Veryovkina es un trabajo peligroso debido a su extrema profundidad, sus estrechos pasajes y sus condiciones impredecibles. Las temperaturas descienden por debajo del punto de congelación y la humedad alcanza el 100%.
Cabe mencionar que en 2023 su profundidad se incrementó a 2223 metros después del buceo de un sifón (pasaje sumergido bajo el agua) por un dron submarino durante una expedición.
Samantha Aguilar

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