Normalmente
sucede que cuando dormimos soñamos, momento en el que imaginamos y
simulamos situaciones irreales que son producto de nuestro inconsciente y a
pesar de las varias investigaciones científicas al respecto, aún no se ha
logrado determinar con exactitud la razón por la que lo hacemos y si es verdad
que a la mayoría de las personas les gusta soñar, puedo asegurarles sin temor a
equivocarme que absolutamente nadie disfruta de tener una pesadilla.
Se dice
que los sueños son impresiones mentales involuntarias, de imágenes o
sensaciones, que se tienen mientras se duerme (Leer más…); por su parte
una pesadilla es un mal sueño que produce
fuertes sensaciones de miedo, terror, angustia o ansiedad.
Resulta
que los sueños suceden durante la etapa REM o
Sueño con Movimientos Oculares Rápido y sirven para
regenerar el tejido cerebral desgastado por el uso diario. Esta etapa sucede cuando dormimos
profundamente o cuando estamos cerca de despertarnos, razón por la cual durante
la etapa REM es que nuestras emociones y recuerdos se activan provocando
que muchas veces los sueños y pesadillas estén relacionados
con eventos que hemos vivido o con miedos que tenemos.
Desde
el punto de vista de la neurociencia cognitiva, las pesadillas cumplen
una función adaptativa ya que actúan como una especie de simulación
emocional, es como si nos entrenáramos durante el sueño, ya que el cerebro
activa las regiones implicadas en el procesamiento de las emociones provocando
que cuando una persona enfrenta situaciones reales de estrés o carga emocional,
las estructuras cerebrales responden de forma más regulada ya que se activan
menos permitiendo una mejor gestión
emocional.
Samantha Aguilar

No hay comentarios.:
Publicar un comentario