Por
irreal que suene, aún en el siglo XXI existen algunos lugares en donde, ya sea
por religión, tradición o normas culturales, prohíben la entrada de las
mujeres. Uno de ellos es la calle de Herbertstraße de Hamburgo, Alemania.
Situada
cerca de la famosa zona roja de Reeperbahn, ubicada en el barrio de
Sankt Pauli esta calle mide tan solo unos 60 metros de longitud, por lo que puede
ser considerada como una de las más cortas del mundo, pero no es esto lo que la
hace famosa sino sus luces de neón y sus escaparates con cientos de
trabajadoras sexuales legales vestidas con poca ropa.
Aunque
es una calle pública y, por ende, está sujeta a las estrictas leyes alemanas de
igualdad de género, la calle Herbertstraße es conocida por albergar a
las trabajadoras sexuales más caras de Hamburgo y por su estricta política de
acceso. Grandes vallas metálicas en ambos extremos de la calle advierten a los
visitantes que la entrada está prohibida a mujeres y menores de 18 años.
Cabe
mencionar que esta infame calle estuvo en su día abierta a todo el mundo, sin
embargo, en 1933 los recién elegidos nazis cerraron la calle con
barreras con el objetivo de tratar de controlar el trabajo sexual y evitar así
que “infectaran” la moral de los alemanes comunes.
A
partir de 1933, los nazis detuvieron a más de 3000 mujeres en Hamburgo
como “asociales” en castigo por ejercer la prostitución. Muchas murieron junto
con trabajadoras sexuales de otras ciudades alemanas en campos de concentración.
Pero
las barreras permanecieron mucho después de que los nazis desaparecieran,
desde 1970 hay un cartel en la entrada de la calle que advierte que está
prohibido el paso de mujeres que no se dediquen a la prostitución; pero, además
Hamburgo fortificó las puertas, colocando barreras de acero aún más altas para
bloquear la vista de la zona pública.
Samantha Aguilar

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