Por
irreal que suene, aún en el siglo XXI existen algunos lugares en donde, ya sea
por religión, tradición o normas culturales, prohíben la entrada de las
mujeres. Uno de ellos es el Isla de Okinoshima, ubicada en Japón.
Ubicada
a unos 60 km de la costa de la prefectura de Fukuok. esta pequeña
isla de poco menos de 1 km² está habitada por un monje
sintoístas solitario (Leer más…), el cual forma parte de un
grupo de unos 24 sacerdotes sintoístas que se turnan para pasar
10 días en la isla, rezando y protegiéndola de los intrusos. Además, desde
el 9 de julio de 2017 fue declarada Patrimonio Mundial de la
UNESCO.
En
realidad, sus orígenes tradicionales se centran en diosas
marinas (LasTres Deidades Femeninas de Munakata) conmemoradas en 3
santuarios y durante más de mil años los peregrinos llevaron a la isla ofrendas,
entre ellos espejos, monedas y anillos de oro de la península coreana que
conmemoran el intercambio pasado entre Japón y Corea.
En
la actualidad, la entrada a la isla está prácticamente prohibida a ambos
sexos, sin embargo, cada año en el mes de mayo cientos de hombres la
visitan para asistir a un festival, pero… ¿Por qué no pueden venir las
mujeres? En 2017, un funcionario explicó que el breve viaje a la isla
se considera demasiado peligroso para las mujeres por lo que su vista está
prohibida por su propia seguridad.
Samantha Aguilar

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