La
Tierra esté conformada por 193 países reconocidos por la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), y se calcula que actualmente son
alrededor de 7 mil lenguas vigentes de las que solamente 28 son habladas por
más de 50 millones de personas, y al menos un 43% está en peligro de
desaparecer. Además, cada uno de estos idiomas poseen características que los
vuelven únicos, ya sea por su modo de escritura, pronunciación o conformación
del alfabeto.
La
realidad es que no existe como tal el idioma "más difícil",
pero el chino mandarín, árabe y japonés suelen encabezar las
listas para los hispanohablantes debido a sus sistemas de escritura complejos,
fonética única y estructuras gramaticales muy diferentes al español. En pocas
palabras, la dificultad para aprender un nuevo idioma dependerá de tu lengua
materna.
Por
ejemplo, si consideramos que el alfabeto chino mandarín está compuesto
completamente por símbolos y que además se calcula que un ciudadano chino
promedio está familiarizado con más de 8000 símbolos, y que existen 4
tonos diferentes de pronunciación para diferenciar entre palabras, no es de
extrañar que sea considerado como uno de los idiomas más difíciles.
Por
su parte, el alfabeto del árabe es único y se escribe de derecha a
izquierda lo que suele dificultar su
aprendizaje (sobre todo para aquellos que utilizan el alfabeto latino) pero
además la forma de las letras puede cambiar según la posición en la que se
encuentre en una palabra lo que puede generar confusión y dificultad en el
entendimiento.
Y
el japones utiliza 3 sistemas de escritura (kanji, hiragana y
katakana), además de diferentes niveles de formalidad por lo que este
idioma requiere de un entendimiento claro del contexto para mantener una
conversación fluida.
En
definitiva, el mandarín, el árabe y el japonés se disputan
los primeros lugares entre los idiomas más difíciles de aprender para los
hispanohablantes debido principalmente por su gran diferencia cultural y
lingüística.
Samantha Aguilar
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